viernes, 29 de enero de 2010

Mediumnidad


CAPITULO V

CAUSAS ESPECÍFICAS DE LA ENFERMEDAD

Mediumnidad.

Cuando una persona se convierte en médium para un espíritu desencarnado que entra en su cuerpo, como ocurre con los médiums en trance, en que el espíritu toma posesión de su cuerpo y lo utiliza como la haría su verdadero poseedor, el daño que se sufre es mínimo siempre que el espíritu controlador no abuse de su privilegio. En realidad de verdad, hay casos en que el espíritu control tiene mayores conocimientos acerca del cuidado del cuerpo que su propio dueño, y eso puede mejorar 1a salud. Pero los espíritus de elevada naturaleza ética rarísimas veces controlan a un médium. Generalmente son los espíritus más apegados a la Tierra y de categoría inferior -como los indios u otros parecidos, los que tratan de obtener control sobre las personas de temperamento medianímico, y una vez que entran en posesión de sus cuerpos pueden utilizarlos para satisfacer sus pasiones y deseos de bebida o sexuales. Y así causan serias perturbaciones en el organismo y pueden dañarlo.
En el caso de los médiums materializadores, podemos decir que su influencia es siempre dañosa. El espíritu materializador pone en trance a su victima y entonces extrae de ella el éter del cuerpo vital a través del bazo, porque la diferencia entre el médium materializador y la persona ordinaria consiste en que la conexión entre el cuerpo vital y el denso es muy floja, de manera que es posible extraer ese cuerpo vital en gran parte. El cuerpo vital es el vehículo que especializa las corrientes solares que nos infunden vitalidad. Privado de sus principios vitalizantes, el cuerpo del médium, durante el tiempo de la materialización, algunas veces se reduce a la mitad de su tamaño normal, poniéndose sus carnes fofas y disminuyendo el fuego vital hasta casi extinguirse. Una vez terminada la sesión y recuperado el cuerpo vital, el médium se despierta y recobra su conciencia normal. Entonces experimenta una terrible sensación de agotamiento y, algunas veces, por desgracia, recurre a la bebida como medio de recuperar las fuerzas. En esos casos la salud pronto sufrirá y el médium se irá convirtiendo en una ruina. De cualquier manera, debería evitarse la mediumnidad a toda costa, porque, aparte de este peligro corporal, hay que tener en cuenta otras consideraciones mucho más serias en relación con los cuerpos sutiles y especialmente con el estado post mortem.

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del libro "Principios Ocultos de la Salud y la Curación", de Max Heindel

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